¿Cómo avanzar en la Recuperación Post COVID de nuestras ciudades?

Mar 12, 2021Planeacion

La emergencia por el COVID-19 implica un reto enorme a nuestras ciudades para lograr caminos de recuperación de los efectos adversos y proyectar cambios que  reduzcan su vulnerabilidad ante otra posible pandemia. Si bien el COVID-19, se comporta  de manera diferente a otro tipo de desastres naturales, tenemos muchos aprendizajes desde la gestión integral del riesgo que pueden contribuir a formular estrategias y acciones más efectivas y acordes con la nueva realidad y los retos a futuro.

Desastres naturales como los terremotos o las avenidas torrenciales tienen tres condiciones particulares: 

En primer lugar, se trata de eventos súbitos que en un periodo corto, de segundos o minutos provocan una altísima afectación sobre la vida, bienes, infraestructuras y en general sobre la estructura social y económica de un territorio. Afectaciones locales o regionales en su mayoría  con efectos nacionales.

En segundo término, requieren de procesos altamente eficientes y coordinados  para el manejo de la emergencia, la atención de heridos, la disposición de víctimas mortales, el rescate y búsqueda de desaparecidos, la provisión de servicios básicos y el control del orden público hasta lograr unos niveles mínimos de estabilización.

Por último, la recuperación  post desastre que implica acciones integrales de carácter más estructural incluyendo la recuperación de medios de vida y el empleo, el soporte social, la reconstrucción del hábitat, de las infraestructuras o la priorización de grupos como las mujeres que normalmente llevan una mayor carga en estos procesos.

El Caso del COVID 19

La Pandemia por el virus SARS II o COVID 19 constituye tal vez el peor desastre para la humanidad de los últimos cien años, aunque la forma en que se ha desarrollado no cumple con las tres condiciones anteriormente citadas.

Se trata de un evento “gota a gota”  que permanece en el tiempo por varios años en el cual no hay afectaciones inmediatas de las estructuras físicas y el número de víctimas se da de manera lenta (  por momentos exponencial); la pérdida de empleos es igualmente paulatina, acelerada por los confinamientos. 

Por otra parte, las medidas de atención se han caracterizado por constantes contradicciones de competencias entre gobiernos locales y nacionales, por las discusiones acerca de la prevalencia de defender la vida o el aparato económico. Hasta ahora, lo que hemos visto son más medidas tendientes a reducir el contagio mediante normas de autocuidado, restricciones a la aglomeración, habilitación de espacios públicos para actividades económicas como restaurantes y bares, habilitación de carriles para bicicletas y por otro lado, paquetes de ayudas como la recientemente aprobada en USA,  para mantener a flote la capacidad de pago de las familias y de las unidades productivas.

Sin embargo, quiero referirme especialmente a la tercera condición: la de la recuperación, la cual a la fecha es prácticamente inexistente en los gobiernos nacionales y menos en nuestras ciudades. Si la vacunación es efectiva y logramos la denominada “inmunidad de rebaño” una vez las ayudas se hayan agotado, ¿cuál es el plan para recuperar el terreno perdido en educación de nuestros niños? ¿cuáles son las políticas para cerrar la brecha de los miles de pequeñas empresas que han cerrado? ¿Cómo tratar los retrocesos en pobreza y logros sociales? ¿cómo lidiar con gobiernos con alto endeudamiento y reducción de sus ingresos fiscales? 

Pero especialmente quisiera hacer énfasis en una de las condiciones sine qua non de los procesos de recuperación post desastre y sobre el que hay un amplio consenso, ¿cómo garantizar que no se reproduzcan nuevamente las condiciones de riesgo o de vulnerabilidad? La respuesta a esta pregunta tiene dos líneas principales: la de la prevención y la de la reducción de la vulnerabilidad.

En relación con la primera, si la pandemia nos tomó por sorpresa, ¿Cómo nos vamos a preparar para evitar otra pandemia? Al respecto quiero referirme a dos situaciones que ejemplifican los beneficios y retos de una preparación ex ante. Uno,  la posibilidad de contar con vacunas en menos de un año fue el resultado de la preparación previa y de recursos invertidos en investigación a  partir de los aprendizajes de otros eventos como SARS, Ebola y H1N1. ¿sobre qué aspectos deberíamos iniciar la documentación y elaboración de estrategias y proyectos para poder responder? Dos, estudios científicos han mostrado que el principal factor que da origen a enfermedades zoonóticas es el cambio de uso del suelo (31%), sea por deforestación, o desarrollos agrícolas intensivos; ¿qué deberemos hacer o ajustar para reducir estas causas de posibles pandemias?

En cuanto a la segunda línea cabe preguntarse: ¿cómo nos alistamos para soportar los efectos de una nueva pandemia? Mucho hemos hablado o discutido durante el último año de la necesidad de repensar   temas como la densidad, la habitabilidad de las viviendas, las relaciones entre ciudad construida y el ambiente, las ciudades accesibles, saludables, la contracción de los centros urbanos  el incremento de la suburbanización o la brecha digital, entre muchas otras. Algunos de ellos hacen parte de temas estructurales sin resolver, otros han surgido específicamente por la pandemia.

En este sentido, para poder abordar de manera integral éstas y otras temáticas, es necesario contar con un alineamiento de la sociedad para sintonizarse “en modo recuperación”. Algunas ideas iniciales para la discusión podrían ser:

  • Diferenciar las acciones de atención de emergencia y las de recuperación para facilitar la elaboración de agendas orientadas a la recuperación
  • Formular planes de recuperación post pandemia con amplia participación, integrados a los instrumentos de planeación en los diferentes niveles territoriales.
  • Profundizar en el conocimiento de las afectaciones y transformaciones de los territorios y las ciudades para orientar mejor las acciones de recuperación.
  • Reformular y ajustar los instrumentos de planeamiento territorial. Requerimos incorporar nuevas orientaciones sobre habitabilidad, accesibilidad, naturalización.
  •  Reformular y ajustar los instrumentos de gestión y orientación del desarrollo económico y social. Necesitamos recomponer objetivos, metas, orientación de recursos.
  • Fortalecer los liderazgos y los consensos para lograr agendas y  proyectos cooperativos y solidarios.
  • Trabajar sobre la empatía y nuevos valores para generar una mayor cohesión y vinculación como colectividades.
  • Revisar los patrones de consumo para reorientar acciones y renglones económicos.

Pensar en nuestras sociedades y nuestras ciudades desde un enfoque de prevención y de reducción de la vulnerabilidad nos pondrá de presente qué tanto aprendimos y qué tanto estamos dispuestos a construir para no repetir errores, superar la afectación y crear un mejor mañana. 

Por: Ignacio Gallo P. Gerente de Plan-In Planeación Inteligente, arquitecto urbanista  quien coordinó la formulación del Plan de Recuperación Post Terremoto de Bogotá, ejercicio piloto para desarrollar un marco de actuación para la recuperación antes de la ocurrencia de un desastre natural. (2007-2009)

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